Durante la última década, el rol del mayorista turístico ha sido cuestionado.
La digitalización, la venta directa y la automatización han transformado el ecosistema.
Sin embargo, lejos de desaparecer, el mayorista ha evolucionado.
La diferencia hoy no está en el acceso al producto.
Está en la capacidad de gestión.
El mayorista moderno no es un intermediario pasivo.
Es un integrador de soluciones.
- Coordina proveedores.
- Asume riesgos operativos.
- Respalda financieramente.
- Aporta estructura comercial.
En mercados como Ecuador, donde muchas agencias requieren acompañamiento estratégico, el mayorista cumple un rol que va más allá del precio.
Cumple una función de estabilidad.
El entorno digital exige eficiencia.
Pero la eficiencia sin respaldo puede ser frágil.
El futuro del mayorista no está en competir con la tecnología.
Está en integrarla sin perder criterio.
El desafío no es sobrevivir a la digitalización.
Es profesionalizar la gestión.
Y esa profesionalización comienza por liderazgo.

Por: Ignacio Roca
CEO de M&M Group